Agustín Fernández Mallo |
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Hay una aparente paradoja |
Hay una aparente paradoja
Hay
una aparente paradoja en todo esto: |
Objeto volador no identificado
o bueno de las experiencias primeras es que, como el propio nombre indica, fundan una saga, establecen el ritornello necesario para comprender un acontecimiento. El corazón repite el bombeo de la sangre, los pulmones repiten su inspiración y espiración; interpretamos todo acontecimiento a imagen y semejanza de esos dos básicos procesos: el consuelo que proporciona un estribillo en una canción, o la seguridad de que el sol sale cada día por el mismo lugar, o la creencia de que cuando mañana me mire al espejo, mi rostro va a ser el mismo. El triunfo planetario de la música pop tiene su base en ese instintivo mecanismo, pero también la ciencia: buscar una ley natural no es sino intentar comprender la existencia de una repetición. Naturalmente, todo esto no es más que una mentira consoladora, no hay dos fenómenos iguales en el tiempo, pero sí que pueden ser “razonablemente iguales”, y eso nos basta. Hace años que en la Red abundan los lugares dedicados a los parecidos razonables, presentan una fotografía del rostro de alguien famoso y al lado el de otra persona con el que guarda cierta similitud; es ese un caso extremo, paródico, de la búsqueda de alguna oculta ley de repetición.
Lo
que no se repite cae dentro del ámbito del milagro, de la maravilla
sin ley ni continuidad, algo Toda experiencia primera funda un conflicto, solo resuelto a través de un mecanismo de repetición. Desde entonces, he visto muchos más ovnis, el mundo está lleno de milagros, maravillas, objetos voladores dotados de un movimiento no balístico. Sin ir más lejos, un libro es un OVNI. |