Lo que dize
JOSEPE,
sospechando de Nuestra Señora:
¡Oh viejo
desventurado!
Negra dicha fue la mía
en casarme con María
por quien fuesse deshonrado.
Ya la veo bien preñada,
no sé de quién, nin de cuánto.
Dizen que d'Espíritu Santo,
mas yo d'esto non sé nada.
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La oraçión que faze la
GLORIOSA:
Mi solo Dios verdadero,
cuyo ser es inamovible,
a quien es todo posible,
fáçil e bien fazedero!
Tú que sabes la pureza
de la mi virginidad,
alumbra la çeguedad
de Josep, e su simpleza.
El
ÁNGEL a JOSEPE:
¡Oh viejo de muchos
días,
en el seso de muy pocos;
el principal de los locos!
¿Tú no sabes que Isaías
dixo: «Virgen parirá»;
lo cual escribió por esta
doncella gentil, honesta,
cuyo par nunca será?
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La que representa a la GLORIOSA,
cuando le dieren el Niño:
Adórote, rey del cielo,
verdadero Dios e Hombre;
adoro tu santo nombre,
mi salvación e consuelo.
Adórote, fijo e padre,
a quien sin dolor parí,
porque quesiste de mí
fazer de sierva tu madre.
Bien podré decir aquí
aquel salmo glorïoso,
que dixe, fijo preçioso,
cuando yo te conçebí;
que mi ánima engrandeçe
a ti, mi solo Señor,
y en ti, mi Salvador,
mi spíritu floreçe.
Mas éste mi gran plazer
en dolor será tornado,
pues tú eres envïado
para muerte padeçer
por salvar los pecadores,
en la cual yo pasaré,
non menguándome la fe,
innumerables dolores.
Pero mi precioso prez,
fijo mío muy querido,
dame tu claro sentido
para tratar tu niñez
con debida reverençia,
e para que tu pasión
mi femenil coraçón
sufra con mucha paciençia.
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La denunçiaçión
del
ÁNGEL
a los pastores:
Yo
vos denunçio, pastores,
qu'en Bellén es hoy naçido
el Señor de los señores,
sin pecado conçebido.
E porque non lo dudedes
id al pesebre del buey,
donde çierto falladeres
al prometido en la Ley
EL UN PASTOR:
Dime tú, ermano, di,
si oíste alguna cosa,
e si viste lo que vi.
EL SEGUNDO:
Una gran voz me semeja
de un Ángel reluziente
que sonó en mi oreja
EL TERCERO:
Mis oídos han oído
en Bellén ser esta noche
nuestro Salvador naçido.
Por ende dexar debemos
nuestros ganados e ir
por ver si lo fallaremos.
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Los
PASTORES
veyendo al glorioso Niño:
Este es el Niño eçelente
que nos tiene de salvar.
Hermanos, muy omilmente
le lleguemos [a] adora
La adoraçión del
PRIMERO:
Dios te salve, glorïoso
infante santificado,
por redemir envïado
este mundo trabajoso.
Damos te grandes loores
por te querer demostrar
a nós, míseros pastores
Del
SEGUNDO:
Salve te Dios, Niño santo,
envïado por Dios Padre,
conçebido por tu madre
con amor e con espanto.
Alabamos tu grandeza
qu'en el pueblo d'Irrael
escogió nuestra simpleza
Del
TERCERO:
Dios te salve, Salvador,
hombre que ser Dios creemos.
Muchas graçias te facemos
porque quisiste, Señor,
la nuestra carne vestir,
en la cual muy cruda muerte
has por nós de reçebir
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Los ÁNGELES:
Gloria al Dios
soberano
que reina sobre los çielos,
e paz al linaje humano
SAN GABRIEL:
Dios te salve, glorïosa
de los maitines estrella,
después de madre donzella,
e antes que fija, esposa.
Yo soy venido, señora,
tu leal ambaxador,
para ser tu servidor
en aquesta santa hora
SAN MIGUEL:
Yo, Micael, que vençí
las huestes luçiferales,
con los coros çelestiales
que son en torno de mí,
por mandato de Dios padre
vengo tener compañía
a ti, beata María,
de tan santo Niño madre

SAN RAFAEL:
Yo, el ángel Rafael,
capitán d'estas cuadrillas,
dexando las altas sillas,
vengo a ser tu donzel;
e por fazerte plazeres,
pues tan bien los mereçiste,
¡oh María, Mater Criste,
bendicha entre las mujeres!
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Los martirios que presentan al Niño:
EL CÁLIZ:
¡Oh santo Niño naçido
para nuestra redençión!
Este cáliz dolorido
de la tu cruda pasión
es neçesario que beba
tu sagrada majestad,
por salvar la humanidad
que fue perdida por Eva
EL ASTELO E LA SOGA:
E será en este astelo
tu cuerpo glorificado,
poderoso rey del çielo,
con esas sogas atado
LOS AÇOTES:
Con estos açotes crudos
romperán los tus costados
los sayones muy sañudos
por lavar nuestros pecados
LA CORONA:
E después de tu persona
ferida con deçeplinas
te pornán esta corona
de dolorosas espinas
LA CRUZ:
En aquesta santa cruz
el tu cuerpo se porná;
a la hora no habrá luz
y el templo caerá
LOS CLAVOS:
Con estos clavos, Señor,
te clavarán pies e manos;
grande pasarás dolor
por los míseros humanos
LA LANÇA:
Con esta lança tan cruda
foradarán tu costado,
e será claro, sin duda,
lo que fue profetizado
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Cançión
para callar al Niño:
Callad, fijo mío
chiquito.
Callad vos, Señor,
nuestro Redentor,
que vuestro dolor
durará poquito.
Ángeles del cielo,
venid, dar consuelo
a este moçuelo
Jesús tan bonito.
Este fue reparo,
aunqu'el costo caro,
d'aquel pueblo amaro
cativo en Egito.
Este sano dino,
Niño tan benino
por redemir vino
el linaje aflito.
Cantemos gozosas,
hermanas graciosas,
pues somos esposas
del Jesús bendito.
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