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¿Qué puede ser, señora, antes que os viese...

Cuan presto rompe el amor un duro pecho...

Villancico ajeno

Desdeñado soy de amor...

Cuando triste yo nací...

 

¿Qué puede ser, señora, antes que os viese,

si al veros cobré el ser que no tenía?

¿Qué pudo ser sin vos el alma mía,

o qué sería de mí si así no fuese?

Según ahora me siento, aunque viviese,

no era mi alma, no, por quien vivía,

que un natural instinto me regía,

hasta que vuestro rostro ver pudiese.

Y viendo el resplandor y la hermosura

del rostro transparente y delicado

do tanta perfección pintó natura,

de vos recibí un ser tan extremado,

que no pudiendo haber en mi mal cura

lo sufro y me sustento en mi cuidado.

 

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Cuan presto rompe amor un duro pecho

tan presto están los celos muy apunto

aquí el amor, el celo allí muy junto,

aquí el contento, y luego allí el despecho.

Propongo que amor me ha satisfecho

sin ofender mi fe en sólo un punto:

un no sé qué, un nada que barrunto

deshace todo el bien que amor me ha hecho.

Si mira vuestra dama estáis corrido,

pensáis cuando no mira que os engaña

el que la mira os mata de importuno.

Por fuerza sospechas lo que no ha sido,

y lo que no será esto aún os daña,

buscarme en mal de amor contento alguno.

 

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VILLANCICO AJENO

Véante mis ojos,
y muérame yo luego,
dulce amor mío
y lo que yo más quiero.

GLOSA DE MONTEMAYOR
A trueque de verte
la muerte me es vida;
si fueres servida,
mejora mi suerte,
que no será muerte
si en viéndote muero,
dulce amor mío
y lo que yo más quiero.

¿Do está tu presencia?
¿Por qué no te veo?
¡Oh cuánto un deseo
fatiga en ausencia!

Socorre, paciencia,
que yo desespero
por el amor mío
y lo que yo más quiero.

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Desdeñado soy de amor,

guárdeos Dios de tal dolor.

Soy del amor desdeñado,

de Fortuna perseguido,

ni temo verme perdido,

ni aun espero ser ganado;

un cuidado a otro cuidado

me añade siempre el amor:

guárdeos Dios de tal dolor.

En quejas me entretenía,

¡ved qué triste pasatiempo!;

imaginaba que un tiempo

tras otro tiempo venía;

mas la desventura mía

mudolo en otro peor:

guárdeos Dios de tal dolor.

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Cuando triste yo nací,

luego nací desdichada;

luego los hados mostraron

mi suerte desventurada.

El sol escondió sus rayos,

la luna quedó eclipsada,

murió mi madre en pariendo,

moza hermosa y mal lograda.

El ama que me dio leche

jamás tuvo dicha en nada,

ni menos la tuve yo,

soltera ni desposada.

Quise bien y fui querida,

olvidé y fui olvidada;

esto causó un casamiento

que a mí me tiene cansada.

Casara yo con la tierra,

no me viera sepultada

entre tanta desventura

que no puede ser contada.

Moza me casó mi padre,

de su obediencia forzada;

puse a Sireno en olvido,

que la fe me tenía dada.
pago también mi descuido

cual no fue cosa pagada;

cielos me hacen la guerra

sin ser en ellos culpada.

Con celos voy al ganado,

con celos a la majada,

y con celos me levanto

contino a la madrugada.

Con celos como a su mesa

y en su cama so acostada,

si le pido de qué ha celos

no sabe responder nada.

Jamás tiene el rostro alegre,

siempre la cara inclinada,

los ojos por los rincones,

la habla, triste y turbada.

¿Cómo vivirá la triste

que se ve tan mal casada?

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