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Ve, regresa El cielo, una corneja La nueva Inqusición |
Para hacer bolillos de lodo esta mañana me basta no tener que hacerlos muy de prisa. No hay manchas de la que colgar tanto abandono.
Para ser puente que nadie cruzaría sin mis piernas sólo me basta seguir el sendero que los otros eligieron para mí en sus sueños.
Ve regresa a tu silencio como de una batalla que ganaste dormido. |
El cielo ya no está tan bajo como el jueves de la crucifixión anterior cuando hasta los niños de mi edad podían tocarlo casi con mi mano no ya la luz el misterio colgando de mi ventana como un trapo viejo de Van Gogh el infinito sólo tiene falsas puertas
hacia Dios pero no tiene sangre de camello para cruzar el desierto ni tanta piedad que hiela doce vasos de sed.
Cada hombre con tal desprecio simultáneo transforma el paraíso en espejito de amaranto simulando un ascenso inaudible de áspid manso los ángeles rugen dentro de las botellas de vino a las que todos por turno venimos a orinar. |
La luna de este jueves
roja como el andamio de las pesadillas
en lo vago de las plazas que mi ojo izquierdo podría desplazar entre mi ojo derecho que oscila como una pieza instantánea 80 ambigüedades cortan el satélite ennegrece de tanta blancura y semejanza la luz misma.
¿A quién vender el cielo por un pedazo de suelo sin labrar?
Un ojo se deshoja o se acalambra. Un árbol se desliza por sus ramas La lumbre es una sombra y no unos pasos...
Un pájaro se pudre por el cielo. Y es tan bello como una pelambre de mono guillotinado por los viejos de la nueva inquisición |
Cuando el aire se agota y ya no hay leña para encender la fogata de ladrillo ni legumbres ni huevos para el almuerzo ni dinero para comprar un poco de alegría; cuando todo alrededor se torna desesperante o difícil, ella me mira con serena emoción y me pide que no la deje sola que me abrace a su cuerpo como a un sueño. |