Salga
con la doliente ánima fuera
la dolorosa voz sin alegría; busque mi grave llanto nueva vía, llorando pena tan amarga y fiera; cámbiese ya mi alegre primavera en noche eternamente escura y fría, y pues muero por ti, señora mía, escucha mi cansada voz postrera. No muero desamado ni celoso, que igual es cualquiar suerte en tu presencia; sólo un dolor me acaba agudo y fiero. Para encubrirle más ya no hay paciencia, para mostrar cuál es, soy temeroso: en fin, es tal, que, por callarle, muero. |
Peligroso,
atrevido
pensamiento,
del libre corazón fiero homicida, turbador de la dulce, amada vida que gocé largo tiempo tan contento; por temerosos riscos, tan sin tiento, llevas tras ti mi voluntad rendida: . que sólo para muerte habrá salida de tal lugar con tanto atrevimiento. Tú llevas de tu osar justo castigo, yo de mi voluntad, injusta paga; la culpa tiene Amor; tú y yo, la pena. y aunque esto es cierto, Amor es buen testigo que no habrá bien que así me satisfaga como el mal que a tal muerte me condena.
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ni descansa el corazón hasta que venga el albor. ¡Oh, corazón afligido!, pues vives tan sin reposo, será a mis ojos forzoso que den el sueño al olvido, pues cobrar el que han perdido no me consiente el dolor hasta que venga el albor. Y el albor, a lo que entiendo, no llegará antes que muera, porque no está quien espera lejos de vivir muriendo; y el fuego en que estoy ardiendo siempre en mí será mayor, si tarda mucho el albor. Y pues esperarle tiene mi vida tan sin concierto, morir será el bien más cierto si mi albor más se detiene; ~ mas aunque tarda y no viene, yo sufriré mi dolor hasta que venga el albor. Porque aunque tarde en llegar, tanto que muera esperando, el bien que estoy deseando, muriendo se ha de esperar; pues por merecer gozar dél, es gloria el mal mayor según es dulce mi albor.
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