La noche es madre de los pensamientos, cama de peregrinos y cansados, velo de pobres y de enamorados y día de ladrones y avarientos; cueva de fugitivos y sangrientos, guerra de enfermos, paz de maltratados, reino de vicio, tierra de pecados y testigo de santos pensamientos. Es un rebozo de naturaleza, es máscara del sol, luz de estudiosos, capa de pecadores y de justos; es una sombra llena de extrañeza, espuela de cobardía y animosos y causa, al fin, de gustos y disgustos.
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en cuyos hombros se sustenta el cielo; Nilo, que por regar su patrio suelo, sale de madre, repartido amante; cristal que hace el rostro semejante, voluntad que en dos almas unió a pelo, arnés a prueba, temple sin recelo, Iris divina de la fe triunfante. Su madre es la igualdad; por ella vive, del corazón ajeno se sustenta, y el ajeno del suyo hasta acabarse. Si mucho puede dar, mucho recibe; si poco, con lo poco se contenta; ni sabe hacer ofensas ni quejarse. |
El blanco nácar que las perlas cría, las mismas perlas finas del Oriente, el más puro cristal resplandeciente, el alabastro helado y nieve fría, odorífera flor de Alejandría, blanca azucena, clara y pura fuente, plata acendrada, limpia y refulgente
el blanco aljófar que la aurora envía, del regalado armiño la piel blanca, de la misma alba blanca y su hermosura la cara hermosa, bella, alegre y franca, la más perfecta y relumbrante estrella, y de la escarcha la mayor blancura todo es negro delante de mi Blanca.
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