Tus beldades me cautivan, que te veo muy lozana, hermosa zaragozana.
Con gran placer y alegría tan grande gracia retoza, pues en toda Zaragoza no hay tu par en lozanía. Eres linda en demasía; ninguna zaragozana no puede ser más lozana. Con tu saya la amarilla y tus chapines pintados, a todos das mil cuidados, de nadie tienes mancilla. La sortija y la manilla te hacen ir muy lozana, hermosa zaragozana. Vas, estirada la zanca, con largo y justo calzado y tú bailar mesurado gran sobra de tierra atranca. Tan colorada y tan blanca como una linda manzana, hermosa zaragozana. Sales tan chapa dorada cuando sales los domingos haciendo dos mil respingos que turbas la garsinada. Haces tú con tu bailada la sonada más galana hermosa zaragozana. bailas con tale antojos cuando en el mandil te tocas, que te miran con las bocas abiertas como los ojos. tú quitas todos enojos con tu vuelta tan liviana, hermosa zaragozana. |
Pues ni ganar ni
perder puedo, sin desesperar, mas sin duda puedo ver; que a mi justo padecer sólo morir es librar. Que el que ama y nunca olvida la pena lleva sobrada: es mejor a la tal vida la muerte que es muy querida que la vida desastrada. Pues no se puede perder el dolor sin acabar, muy sin duda puedo ver, que a mi justo padecer sólo morir es librar. |
Amor, pues me tienes preso, di el porqué, que yo, triste, no lo sé. Di por qué me das tormento, pues que digo la verdad, y es que mi gran voluntad nunca hizo mudamiento. Fatigas mi sentimiento, di el porqué,que yo, triste, no lo sé. |
I Mis ojos ciegos d’amaros del mal de absencia y quereros, cuando va para adoraros, con la gloria de miraros cobran vista para veros. Esles tal dolor amar, sin ser queridos querer, ciegan viend’os enojar, miran para no mirar, van a ver para no ver. Sin ser amados amaros, no queridos y quereros, no enojados y enojaros: con la gloria de miraros
cobran vista para veros. II A la muerte que es tan fuerte tengo yo por muy querida; que todos la llaman muerte, yo sólo la llamo vida. Todos huyen de querella, yo me allego por amalla, mas ella conmigo calla, y todos hablan con ella. Que tanto quanto es más fuerte es por más buena tenida; yo sólo la llamo vida. III ¡Ay de mí, por bien quereros! ¡Ay también si no os quisiera! ¡Ay de quien libre estuviera! ¡Ay de quien vive sin veros! ¡Ay de aquel que os quiere ver! ¡Ay, pues tiene gran pasión! ¡Ay pena en el coraçón! ¡Ay dolor en el querer! ¡Ay de quien quiere quereros! ¡Ay también si no os quisiera! ¡Ay de quien libre estuviera! ¡Ay de quien vive sin veros! |